Miércoles 14 de noviembre de 2018

Claves para tomar sol sin poner en peligro la piel


-. "Quiero revindicar al sol porque es fuente de vida, de calor, de vitamina D y genera endorfinas...", dice con énfasis el doctor Mario Alberto Marini, profesor titular de la cátedra de dermatología de la UBA. Es raro escuchar hoy en día esas palabras de un dermatólogo. Si siempre se habla de que el sol es malo, que cada vez está peor, que está prohibido exponerse... Pero así lo explica Marini, quien fue premiado recientemente por un trabajo sobre cáncer de piel, que realizó junto a su hijo Mariano Marini.
"El sol se mantiene siempre igual, el problema es la mala exposición que hace la gente. El efecto de los rayos está exacerbado por el famoso agujero de ozono", explicó.
¿Cuáles son los mitos y las verdades? En realidad, los especialistas coinciden en que no hay que tomar sol. El bronceado saludable no existe, porque cuando la piel sufre debido a los rayos ultravioletas, la única manera que tiene de expresarse es bronceándose.
Los rayos UV traen dos tipos de consecuencia: algunas a corto plazo (por ejemplo, las quemaduras solares y el enrojecimiento cutáneo) y otras a largo plazo (como las manchas, las arrugas y las lesiones cancerígenas). Porque la piel tiene memoria, es decir, acumula los efectos. "Fríase hoy y pague mañana", dice Marini. "Hay dos tipos de cáncer que se dan en la piel: el carcinoma basocelular, que es el más frecuente de la medicina y el melanoma, que es el más maligno. Y en un 80 % de los casos son provocados por el sol", asegura el especialista.
De lo que no cabe ninguna duda, es que hay que cuidarse. Para saber cuál es la protección adecuada a cada tipo de piel, el doctor Adrián Pierini, Jefe de dermatología del Hospital Garraham, explica: "Cuanto más clara, más alto tiene que ser el protector". Y detalla que para las que se suelen llamar tipo 1 (la piel colorada o blanca que nunca se broncea) y para la tipo 2 (las tonalidades blancas que toman color), se recomienda el protector 45 UVB. Cuando se habla de las tipo 3 (son los cutis que se broncean bien) recomienda entre el 20 y el 40. Y para las tipo 4 (pieles mediterráneas de pelo oscuro), entre un 15 y un 20.
"No hay que broncearse. Lo que si se puede hacer para verse tostado es usar un autobronceante, que no hacen daño". Una opción saludable , según Pierini.
Los niños primero
En verano, los chicos están muy expuestos al sol. Van a la pileta, a la colonia o veranean en la montaña o el mar. ¿Cómo pueden hacer las madres para proteger a sus hijos mientras no están bajo su cuidado? Sin dudas, ellos tienen que usar la protección más alta ya que como se mencionó anteriormente, la piel tiene efectos acumulativos. Pierini aclara que los protectores que dicen "resistentes al agua" lo hacen durante una hora, pero cuando salen de la pileta hay que volver a aplicarlos.
Foto: Archivo
"Primero hay que ponerles el protector solar en casa y, luego, educar a los profesores", dice la dermatóloga Adriana Raimondi, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. "En Australia, donde hubo muchísimo cáncer de piel, las maestras le colocan el protector a sus alumnos". Y aclara que hay que tener en cuenta que el cutis de los chicos es menos resistente a la exposición radiológica. "Los padres tienen que cuidar a sus hijos y predicar con el ejemplo", agrega Marini.
Además, los profesionales indican tips básicos para evitar los daños del sol.
1. Evitar el sol entre las 11 y las 16. En ese horario hay que estar en la sombra absoluta.
2. Usar protectores solares adecuados. No menos de 15. Lo ideal es que el dermatólogo recomiende a cada persona el que le corresponde, ya que depende de su tipo de piel, de sus hábitos (si son deportistas, por ejemplo), de su edad, etc.
3. Aplicarlo siempre 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas. También, al salir del agua o si se transpira.
4. Usar ropa clara, de jean o algodón, sombreros de ala ancha (7 cm) y anteojos de sol adecuados.
5. Luego de estar al sol, darse un baño y aplicar una crema hidratante. También hacerlo con el pelo.
6. Aunque se utilice un protector alto no quiere decir que se pueda estar al sol todo el día. La gente debería autoregularse.
7. Los que tienen lunares deben ir a un dermatólogo una vez por año.
8. Algunos medicamentos pueden aumentar la sensibilidad al sol, como los anticonceptivos y los antiinflamatorios.
Por último, la doctora Raimundi dice que, aunque lo ideal es hacer el control con un dermatólogo una vez por año, antes de la exposición solar, también es bueno realizarse el autoexamen de la piel. "Hay que mirarse, fijarse si hay cambios de color en los lunares, si existen manchas nuevas o lesiones que pican. En ese caso, acudir cuanto antes al médico". .

 

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